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l’essentiel est invisible peur les jeux

fechas recurrentes

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—Esta noche hará un año. Mi estrella se encontrará precisamente encima del lugar donde caí el año pasado
»
© exupery

y por otro lado, ya estoy invitado a la sesión solemne de las fiestas patrias de mi país que se celebrará en mi no-país

dos fechas que llevo a cuestas cada año… y en el mismo día

desmenuzando a bolivia #1

harina de otro costal | 2005.07.19 | 20:11 | 7 comentarios

una historia que debió ser grabada hace 70 días

“lamento decirle que la escala en lima para llegar hasta la paz se efectuará con estadía de una noche”. yo puse cara de feliz idiota al saber que -al menos- estaré paseando brevemente por lima, aunque no me gusten las escalas. por la noche unas chelitas en algún bar de miraflores, y a la mañana siguiente muy temprano en el aeropuerto, recibiendo instrucciones previas a aterrizar en el techo del mundo:

- cuando salga del avión espere en la manga un momento, camine despacio, cuando levante objetos pesados hágalo pausadamente, respire tranquilo… y tome mate de coca, de toda formas hay una sala de oxígeno en la paz.

afortunadamente el cielo estaba despejado, muy poca nubosidad, y a mitad de vuelo empiezo a divisar las primeras orillas del gran lago-mar, aquel que encierra más misterios que masa de agua, pues casi que se logra ver a las sirenas, al oro y plata y hasta la ciudad perdida debajo de su superficie.

el lago titicaca también tiene islas flotantes naturales. dependiendo de las lluvias puede llegar a medir 9.000 km cuadrados, y a pesar de que algunos dicen que no tiene fondo, otros logran asegurar que tiene 460 metros en sus niveles más profundos; todo esto situado a impresionantes 3.800 metros sobre el nivel del mar; una gran piscina en el último piso de un rascacielos…

al aterrizar no hubo necesidad de oxígeno, pero si de un mate de coca, no esa que viene en funditas de té, sino el de adeveritas

momento en el cual entiendes la problemática del cultivo de la hoja de coca en el país.

aún recuerdo el sentimiento que me sobrecogió cuando tuve mi primera vista panorámica de la paz, y de la reflexión que tuve unos minutos después… ha pasado casi dos meses y aún no puedo explicarle a la gente cada vez que lo relato…

luego, al caminar apaciblemente por las callecitas empinadas, pude mezclarme y perderme, ver y sentir, hablar y escuchar, en medio de todo y de nada. y por sobretodo pude sentir el dolor de vacío en mi abdomen al subir cinco gradas, mientras otras personas empinaban los desniveles deportivamente

por la noche, pasear por el centro, ir a la hermosa iglesia de san fransisco -tallada en piedra- y hacerme recordar a las fotografías de national geographic en la “capilla de las velas”

todo a 4.000 metros y con un frío que nunca antes había sentido.

y así atardeció y anocheció el día primero.

todos los días un poco

con la melancolía única de:

« Si un año más pasó
la vida es más corta
si no sacudes al tiempo
ni un intento queda en vos.»

la llegada de viejos recuerdos

y recordar lo que pasó hace un año

« Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.»

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