…de un capítulo nuevo, de una historia que se escribe adelantándose a un tiempo, lugar, espacio. miradas que recorren pupilas ajenas, risas que cobijan repiques de campanas de iglesia, caricias que antes fueron tequiero-s, estoy-es, y que serán surcos abiertos en la tierra, marcas conviviendo con las arrugas.
ya sé que a veces no puedes decir “no” y cedes, ya sabes que no lo he usado para usarte.
«
El principito volvió al día siguiente.
-Hubiera sido mejor -dijo el zorro- que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón… Los ritos son necesarios.
»
desde el “voy ahora” ya fui dichoso, y conforme venías estaba agitado e inquieto.
fantasmas, demonios y miedos a apariciones, cargas inútiles que llevas a espalda propia. yo acosándote a que camines descalza, tu pensando en que de todas formas suena más fácil.
ritos -qué importante que son los ritos !- que confirman la necesidad de saber-se del otro, porque cada detalle vivido a diario es re-vivido en el otro,
si el lado izquierdo del cerebro se ocupa de dialogar contigo y con tus demonios, el derecho es el que se encarga de mis diálogos, imaginaciones (atrevidas o no), de acelerar a cien, de parar en seco.
temas recurrentes ? preguntas insistentes ? comparaciones impúdicas ? no… ese “no” que tu sabes que es “no” y nada más…
es, más bien, la naturalidad de la visceralidad que pudimos sortear juntos, la seguridad de la reciprocidad al mostrarnos desnudos, en la intimidad de los tuétanos, y, también -lo admito- el achiote que le pone al arroz para que le dé color. lo sugestivo, sugerente y sujetante, -aquí voy a tomar prestado algunas cosas:- el juego de seducción no consumado, tus ropas -y las mías- cayendo lentamente, el pie al borde la cornisa sin dejarse caer esta vez, tu excitación producto de querer saber hasta dónde llegaremos que se transforma en mis manos que te acarician y que tu cuerpo reconoce… en fin, eso que he podido mostrarte y que pudiste entenderlo, eso que me has mostrado y que he entendido, eso que es tan chévere habérnoslo revelado… ese camino que me gustaría recorrerlo más despacio, dejándolo ser…
aunque siendo banquero de cuentas incobrables, me debes los retratos de niña con cachetes, me pagaste un apretón fiado de hace meses -de eso ya hablaré-, y me prestaste otro crédito… yo, a cambio, hipotequé una duda infundada sin garantía de cobro, firmé un pagaré en blanco… y ahora me acuerdo que debo pagarte el préstamo de una foto de algo que es mío de hace tiempo, más los intereses acumulados que hacen otra foto aún más lanzada.
y se va acabando, aunque juntemos las manos para que el viento no apague el último minuto, aunque estiremos el tiempo con riesgo de que se rompa el elástico. si(if) te echo de este territorio una vez más sabrás que es parte del rito. luego, como si me quisieras tomar por gil, como que yo siempre debiera tomar la iniciativa, como que no te das por enterada… te agarro antes de que huyas -aunque huyas cada vez menos- y….
…y me fundo en vos, colgando de tu cintura, no porque me pertenezca, sino porque mis manos se volvieron sordas. mi doble “tiemblor” me delata una vez más, pues tiemblo por frágil y tiemblo por robusto. apreto, me crujes, te recorro reconociendo donde antes estuve, me reconoces, muy próximo, te dejo entrar. grabo el instante, para que cuando no estés pueda beberte a sorbos, como ahora, cuando ya todo duerme en silencio. y te sigo estrujando, esto no acaba aunque ya debería, nos consentimos en ello sabiendo que no tenemos fecha, oportunidad o circunstancia futura, ni reservada-planificada ni posible: ¿quién sabe ?…. aunque el ansia nos devore vivos.
5 horas después, todavía borracho y blasfemando sólo atino a decir:
salud !!
mañana, dependiendo de la resaca, ya veremos lo que pasa.