confío en que no estará leyendo todo este rollo, tal como le pedí. si no fuere así, igual sale ganando porque le dará más tiempo de reflexionar su respuesta, por lo tanto será más acertada. ya no es una primicia como antes, por eso primero va aquí y luego a su buzón de correo y no al revés. odio escribir, ya se lo he dicho, prefiero decir las cosas en la cara, pero las (malditas) circunstancias…
esto es el borrador de lo que le llegará:
cuando otra vez tengas ganas de hablar
ni siquiera te diré lo que tengo que decirte
¿para qué? ¿para hacernos más daño? ¿para enredarnos más?.
cuando otra vez tengas ganas de escuchar
quizá yo ya no tenga ganas de hablar
quizá no sólo sea desgano, quizá sea lo correcto, lo que siempre debió ser.
cuando te lleguen las ganas de hablar, te escucharé
siempre lo he hecho, siempre lo haré, no encuentro razones para no hacerlo ahora.
tendré más precaución, si, no me dejaré herir
pero igual estaré, aunque no siempre he estado, me refiero a estos últimos días.
ahora viene el reclamo:
me heriste, me malinterpretaste, me confundiste y a veces me usaste.
hubiera empezado, como otras veces, diciéndote:
“esto no es un reclamo”, pero si lo es,
te hubiera reclamado mala fe, mala sangre y hasta mala intención, pero no lo es.
dudé por un momento, pero ahora se que no hay nada de eso
me sentí delatado, en público, indefenso, burlado,
toda una confianza depositada echada por la borda, minusvalorada.
antes de reporchártelo pensé:
yo debí haber causado similar impresión, o quizás peor
si así fuere, no tengo autoridad moral ni siquiera para hablarle…
tu perdón en futuro ya llegó, ya pasó, ya se dió
y no voy a hacer una historia de lo que dolió, de lo que costó, de lo que duró, no vale la pena
quiero seguir siendo optimista, enfocarme en lo relevante.
sencillamente eso: por más daño que me hayas echo, para mi todo ha quedado atrás
tengo paz conmigo… y contigo. yo lo estoy, no me interesa tener tu respuesta. al menos tu tienes mi perdón, y, como siempre, no hace falta ni siquiera tus disculpas. tu tienes mi perdón.
definitivamente hay sentimientos que no te puedo ocultar,
creo que no solo a ti.
sean de la naturaleza que sean, igual me nacen, le ganan a mi apariencia.
tu sabes cuando brotó espontáneamente tu perdón en futuro…

parecería insensible lo que voy a decir:
no me importa cómo lo tomes, yo lo doy,
bueno, hasta cierto punto eso de “no me importa” pero igual ahí va, ahí fue
y si tuviera que repetirlo recibiendo tu negativa, lo volvería a hacer sin duda
hasta entiendo tu negativa, pero igual te lo doy
me quedan muchas cosas que decir, pero ya no tiene objeto, ya no tiene lugar
qué ironía, siendo la primera persona a quien me muestro como soy desde el principio
y tenía que pasar lo que pasó
me llegan montones de recuerdos
de los que fueron pasado y no serán futuro
de los que serán futuro y no fueron pasado
aunque ya no vivo de ellos
agonizo.
ahora si voy a hablar con el ego puesto, dejo de hacerme el humilde:
una de las cosas que he aprendido es que mi naturaleza es darme
aunque me hieran, me duela y sufra, igual me doy
y eso no lo vas a cambiar ni tu ni nadie
aunque haya pasado lo que pasó
como dije, tendré más precaución, sin hacerme calculador
hubiera dicho “voy a hablar sin egos”, pero no, admito que soy ególatra en eso y no me importa.
tu voluntad sobre la mía
ese ha sido el hilo conductor
no me gusta, lo detesto
pero ya no veo necesario pelear contra eso.
“hay demonios que sólo se expulsan con oración y ayuno”
he ayunado de ti
el tiempo, el silencio y la reflexión ayudan
hacen crecer y madurar.
las cosas cambian, no son las mismas
mientras más duelen, más se mueven.
y ya no me enredo más, es casi todo
termino con otra lección que también me enseñaste,
tenías razón cuando decías que las palabras no se gastan
estuve equivocado.
por eso me despido como lo hago (sin esperar nada de ti):
TE QUIERO Y BASTANTE