no a la guerra, no en mi nombre !
acontecimiento 1: en mil novecientos ochenta y pico, cuando era un mocoso y asistía aún a la escuela, un día normal de semana, me desperté por la mañana sin el peso de haber madrugado para ir a clases, sentía que había dormido lo suficiente e inclusive demás, mi reloj biológico me decía que ya la hora era tarde para cargar mis cuadernos, apretarme el desayuno y salir corriendo a la escuela.
no estaba enfermo, todo estaba normal, excepto….
me acerco donde mi mamá preocupado y en tono de pregunta/reclamo le pido el por qué de no haberme despertado a tiempo. recuerdo claramente que ella estaba tejiendo, me miró, y con una de las expresiones más tristes que recuerdo de su cara me dijo: “mi’hijo, es que estamos en guerra”
no recuerdo la avalancha de preguntas que le hice a mi madre después de la primera, pero estoy seguro que en todas ellas no había una respuesta lógica que me satisfaga, ni a mi, ni a mi madre, porque -de alguna manera- ella ha sido responsable -en el buen sentido- de que crezcamos en una cultura de paz. pero si recuerdo la avalancha de acontecimientos que vinieron después de ese día, escuelas y colegios cerrados, sonidos de armamento, tanques de guerra, aviones y helicópteros que se reproducían por todas partes como una plaga indeseable, con la complicidad de la noche, de la obscuridad artificial cuando racionaban la energía eléctrica, de los toques de queda e inmovilización cuando empezaba la noche. centenares de caras jóvenes llenas de temor que se alistaban a probarse uniformes militares yendo a la frontera para:
- defendernos del enemigo
- luchar por la patria
- dar la vida con honor
- morir heroicamente
y más frases que aún no logro entender.
acontecimiento 2: desde esas fechas, cuando aún estaba en la escuela y me tocó la materia de geografía, nuestro profesor nos hacía dibujar una mano negra en “todo el territorio que el perú -nuestro enemigo- nos robó”. llegué con esa noticia a mi casa, y mi padre me dijo que, ninguna persona, nadie es enemigo de nosotros, y que los peruanos son nuestros hermanos, igual que los colombianos, o los chilenos, etc. la verdad es que me sembró la duda, pero por esa autoridad moral que tienen las personas que se soportan en la verdad hizo que termine creyendo más a mi padre.
constantemente oía que el perú es “el caín de américa”, que los peruanos son traicioneros, que los peruanos esto, lo otro, lo de más allá… hasta recuerdo que había una canción infantil de las vocales que decía:
a, e, i, o, u
patojito del perú
que no sabes ni la “u”
tanto así que ahí nació mi curiosidad por conocer de cerca a un peruano, quería saber cómo eran, si se parecían a nosotros, si tenían dos manos, dos pies, dos cabezas, si eran negros, rojos, verdes azules, si tenían amigos, familia, si caminaban, volaban, si les gustaban las cometas, las muñecas, en fin, todo era un misterio del otro lado de la frontera, era un mundo nuevo por descubrir.
acontecimiento 3: el paseo de fin de escuela con todos los compañeros lo hicimos, entre otros sitios, a la frontera más cercana de ese entonces. recuerdo claramente cuando llegamos hasta el puente internacional. era como haber ascendido de la tierra al cielo, estar parado en la puerta de entrada, tratar de ver qué hay dentro, pero no poder ingresar. mi frustración fue cuando nos dijeron que demos media vuelta y regresemos. ese día me juré que yo tenía conocer el perú, aunque pasen meses o años.
acontecimiento 4: adelanto la cinta a 1994, cuando se desataron las primeras escaramuzas entre ecuador y perú en la línea de frontera. muchas de las escenas de anteriores guerras se repitieron, a más de que hubo un hecho que fue novedoso: la capacidad extraordinaria del gobierno para manipular la opinión a través de la prensa, de eso doy plena fe por hechos concretos que conozco. yo ya estaba en la universidad, con más criterio, coincidió con la época en que la vida te hace revolucionario, amante de las causas justas y todo eso.
recuerdo que tenía un millón de opciones para manifestarme en contra de lo que estaba pasando, aquí alguna de las que recuerdo:
- salir -aunque sea solo- a las calles, a las plazas, cargando una bandera: la de la paz, y gritar en contra de la guerra.
- unirme a más gente en contra de la guerra e irnos a la frontera (que queda a 3 horas en carro) para hacer de escudos humanos para que no se dispare ni una sola bala.
- redactar un comunicado y enviar a los gobernantes diciéndoles que prefiero que se entregue todo el territorio en disputa, inclusive todo el ecuador entero con tal de que no se pierda ni una sola vida, no se gaste ni un solo dolar, no se derrame ni una sola gota de sangre.
- no me importaba si estaba solo o si había más gente, pero quería hacer algo, no quedarme como espectador frente a lo que estaba pasando. seguí de cerca todo el problema antes de esa fecha y seguía de cerca los acontecimientos cuando se dieron.
- salir en la noche, en pleno toque de queda, a pintar grafitis en contra de la guerra, a favor de la paz.
- hacer un foro universitario, entre ecuatorianos y peruanos, para manifestarnos, juntos, en contra de la guerra.
al final, sólo pude hacer las dos últimas cosas. recuerdo que para el foro conseguimos compañeros de clase peruanos, que estaban viviendo ocultos y hacinados más de 30 en un par de cuartos, todos juntos, para poderse proteger. nosotros les garantizamos la seguridad y logramos sacar a 4 para que se haga el foro en la universidad, con el apoyo de el departamento de pastoral (dos hermanos maristas medio locos que tenían la película bien clara). el foro fue un exitazo, redactamos un comunicado y lo enviamos a varia gente del ámbito político local.
luego, cuando las escaramuzas pasaron a mayores, la cosa se complicó, ayudamos a muchos peruanos a salir del país, a otros logramos sacarlos de donde estaban retenidos, a otros les llevábamos comida, etc. nos golpeó duro saber que hubo excesos, de ambos países, hubo gente que fue detenida “por sospecha” a los cuales les dieron duro, más de una paliza, de hecho hay un listado por ahí en internet que aún circula.
el día mas fuerte en que se desató la guerra, ese mismo día me aprendí el himno del perú, para cantarlo bien fuerte, en público.
acontecimiento 5: los años siguientes sólo sirvieron para que el odio entre nuestros países, nuestras gentes, se incremente. pero, al menos un grupo de gente, de amigos, nos llegamos a dar cuenta de algo: el odio era generado y auspiciado por gente que estaba lejos de la frontera, es más, la guerra se planeó y se ejecutó desde quito y lima, en la frontera la cosa era distinta. piensa un momento en la calle más transitada de tu ciudad, de pronto a alguien se le ocurre dividirla y dice: “a partir de ahora, a la derecha está el país a, y a la izquierda está el país b“. qué ilógico!, si yo tengo familia, trabajo, amigos, etc, del otro lado de la línea, y lo mismo dirían los que están allá. pues eso mismo -familia, trabajo, amigos, etc.- estaba repartido de ambos lados de la frontera.
acontecimiento 6: 20 de octubre de 1998, meses antes se venían realizando las negociaciones para la firma de la paz, pero ese día, al menos yo, falté al trabajo para ver en directo la transmisión de la firma del acuerdo. algún día besaré el piso del palacio de itamaratí. yo no podía creerlo, era demasiado grande para ser verdad. aún así había gente estúpida -en ambos países- que se oponía al acuerdo. de todas formas, le estábamos dando un ejemplo al mundo entero de que podíamos llegar a la paz luego de medio siglo de guerras, estábamos transmitiendo un mensaje de que los seres humanos somos más “humanos” y menos bestias, estábamos -y estamos- diciendo que es mejor cuando se construye que cuando se destruye, que es mejor cuando se opta por la vida, por amar, por confiar, antes que cuando se mata, se odia, se tortura; estábamos cambiando la historia ! cerrando un capítulo y abriendo una nueva página. yo quisiera que el tiempo no eche tierra encima de ese acontecimiento, que alguien me ayude a hacer memoria de otros hechos parecidos en el mundo…
los meses y años después han servido para consolidar la paz, para llegar al convencimiento que no hay vuelta atrás. tanto así que me topé con un libro de un autor y periodista piurano -juan vicente requejo- desgraciadamente fallecido hace un par de años, donde es el primero en hablar ya no de perú, ya no de ecuador, sino de un nuevo espacio, de una especie de nuevo país, de una macroregión ecuaperuana -hasta el nombre es bonito-. luego podemos soñar más, repensar los sueños del mismo bolívar…. en fin.
fin de los acontecimientos, mis comentarios adicionales:
aunque estuve cerca a la guerra, no podría decir que me pegó fuerte, que mató a algún familiar mío, que mi casa fue derribada, o cosas así. pero mi condena no deja de ser menor por eso. ahora vuelvo los ojos hacia otros países que ahora mismo están en guerra, que están en odio, que están en muerte… y también quisiera manifestarme en contra haciendo cosas como las que decía antes, quizás no logre mucho, pero algo habrá que hacer. no dejo de pensar en los niños que están viviendo en medio de esa podredumbre inhumana, esos niños que ni siquiera tiene la culpa, que ni siquiera entienden qué pasa (yo tampoco entiendo), pero que igual son víctimas, y que sus vidas serán marcadas por esos hechos asquerosos. ¿dónde quedarán sus estudios, sus amigos de barrio, sus sueños, su vida adulta? ‘cómo serán educados? ¿les harán dibujar una mano negra contra el enemigo? ¿odiarán al militar que les mató a su padre, su madre, sus hermanos? ¿aprenderán a manejar un arma, un tanque o una granada muy parecida a la que cayó en su dormitorio y se llevó media casa abajo? ¿cuánto tiempo tendrá que pasar, cuántas generaciones nuevas vendrán para que todo el odio generado sea sanado, sea perdonado y hasta olvidado?
gandhi dijo que “ojo por ojo y la humanidad terminará ciega”. la violencia engendra una espiral de más violencia, basta con regresar el calendario al último 11 de marzo en madrid… hecho abominable que sólo es una muestra del lado más bestia que tiene el ser humano, aún creyendo -por parte de los que atentaron- que se está en lo correcto, que esos crímenes son “en nombre de dios”, en “nombre de la verdad”…

hoy se cumple un año desde que un país, perdón, los gobernantes de un país decidieron ir a la guerra e invadir a otro país, los nombres de los países son irrelevantes, porque igual la guerra es la guerra. aunque este post fue redactado días atrás, yo quiero unirme a toda la gente que en este planeta, en este día está pidiendo que acabe la guerra. NO MAS MUERTE ! NO MAS ODIO !

hoy 20 de marzo estoy desenchufado del internet, desenchufado de mi blog, desenchufado de muchas cosas, pero enchufadísimo con otras, una de ellas es la causa de la paz.
te invito a unirte aquí.
también soy parte de:

peaceblogs.org


I’m praying for you…..and me…….and the others….
para que se acabe el odio, y la intolerancia.
a ver si mi minúsculo esfuerzo vale de algo……
bien adelante con tu proyecyo te apoyo desde piura peru
Nunca es tarde para apoyar la causa que une a millones de ciudadanos en el mundo, el querer vociferar al mundo el daño que nos estamos haciendo, el inmundo daño entre hermanos.. apoyemos a la causa mas noble de la humanidad, La Paz!!