Una mujer
que nunca me provoca
me ha condenado
a lluvias sin motivo
y desde entonces vivo
ahogado en el deseo de su boca
deseo de su boca.
� Silvio Rodr�guez
Una mujer
que nunca me provoca
me ha condenado
a lluvias sin motivo
y desde entonces vivo
ahogado en el deseo de su boca
deseo de su boca.
� Silvio Rodr�guez